Hubo un tiempo en que Napoleón Bonaparte quiso redefinir las fronteras de Europa, extender una revolución que, políticamente, el general francés convirtió en un imperio tan absoluto como los que la precedieron. El desenlace militar y político de sus planes es de sobra conocido.
Siento reabrir este blog después de más de un mes de inactivida
d con un texto que versa sobre el mismo asunto que el penúltimo. De verdad.
Thierry Henry, un librepensador a la altura de Oleguer Presas y Liliam Thuram, ha sentenciado: “Cataluña no es España, es otra cosa y eso hay que sentirlo”. Una sentencia propia de un delantero. Doce palabras, una coma y un regate. Lo que sienta ‘Tití’ me la trae al pairo, pero para aseverar que Cataluña no es España hay que tener más bagaje que un graduado escolar o un bachillerato en el sistema catalán de educación o dos años en el club que, al modo decimonónico, ‘altavocea’ la política en cada desayuno.
Para rematar sus razones por toda la escuadra, dispara el bueno de ‘Tití’: “Me encanta la ciudad. Estamos en febrero, y qué sol. Por duro que fuese el año pasado, la gente, en la calle, siempre te animaba. Aquí se vive bien, se come bien”. Se me ocurren Girona, Tarragona, Castellón, Valencia, Alicante, Murcia, Almería, Málaga, Cádiz y Huelva, a bote pronto, como soluciones al enigma que plantea al decir “la ciudad”. Pero ya se sabe, los independentistas catalanes son distintos. ¿Con respecto a qué? Con respecto a nada, son distintos. Y punto.
Quizá el delantero galo se esté jugando un plan de pensiones en alguna entidad de ahorro de la Diagonal, o un puesto de ‘embajador’ de los que reparte Carod entre los de su cuerda. Apuntarse al pensamiento único no es mala estrategia, no.
Además, estoy casi seguro de que cuando fracasó en la Juve, Henry concedió alguna entrevista en la que dijo “el Piamonte no es Italia, es otra cosa”. Y que él, hijo del sistema jacobino, habrá marchado ‘cienes y cienes’ de veces detrás de una pancarta reclamando la independencia de Córcega. Comprometido que es el joven.
‘Tití’ ha cogido el rotulador y se ha puesto a redefinir fronteras. Espero que cuando se retire, más pronto que tarde, asegure que nunca jugó en la Liga española, ni ganó ningún título (esto, a fecha de hoy, es lo único cierto). Que diga que jugó la Liga catalana contra el Espanyol (¿?) y que, entre derbi y derbi, hacía giras por los países circundantes.